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Y si falla, volvemos a empezar.

Era Enero de 2020, estaba en la tienda haciendo fotos de los vasos nuevos que llegaron.

Mi hermanita, mi socia, mentalmente casi asiática, estaba viendo historias muy perturbadoras en Instagram de todos los coreanos, japoneses y chinos que sigue, en donde hablaban del nuevo virus.

Soy algo despistada y no estaba prestando atención por completo, hasta que me repitió muy seria y con una cara de preocupación que nunca le había visto: Cari, hay una pandemia.

Comenzó a explicarme que literal nos iba a cargar el payaso en unos meses y teníamos que prepararnos: consiguió cubrebocas desde enero y todos le dijeron que era una más de sus compras compulsivas. Comenzamos a pensar y no pensar en todo lo que podía pasar, ella diario me actualizaba sobre lo que estaba pasando en China, la mayoría de los influencers que ella sigue están en ese lado del mundo.

En febrero mi mamá y yo hicimos un viaje que ya teníamos planeado a la Ciudad de México, para traer mercancía nueva, visitar proveedores y de paso a la obra de teatro de Chumel Torres. Viajamos con los cubrebocas y con gel, para esas fechas aún nadie los usaba y todo se veía tranquilo, tontamente nos alejábamos de los chinos turistas que veíamos. ¡Sí, lo hicimos!

Fue nuestro último viaje, teníamos muchos planes para el 2020, tuvimos que reestructurar TODO, más rápido que la recuperación de covid de nuestro presidente.

La adaptación al cambio fue lo que nos mantuvo a flote, sin duda fue el año más difícil. Bueno, ni nuestro primer año como empresa se sintió así. Fue la primera vez en seis años que no vendimos NADA durante tres semanas.

Antes teníamos un promedio de 20 a 30 clientes diariamente en la tienda y el WhatsApp sin parar, esas tres semanas si que fueron duras, más allá de lo económico creo que la parte emocional es lo que más nos golpeó, la combinación de tristeza, incertidumbre y miedo es una bomba.

Cuando anuncian toque de queda en nuestra ciudad, ya teníamos tomadas todas las decisiones, la primera era cerrar hasta que esto pase así se lleve un mes, un año o diez. Sin embargo, planeamos todo para poder vender en línea, nos adaptamos para el homeoffice, dividimos al equipo y lo más importante nos cuidamos y seguimos trabajando.

Mantuvimos una cosa en mente: innovar. Ejecutamos todas esas ideas para las que nunca teníamos tiempo por la vida loca en la que estamos todos. El sentimiento a flor de piel de los clientes, nos hizo crear nuevas opciones de regalo que llegarán al corazón de las personas, tarjetas a mano, entregas especiales. Y bueno, un año después aquí seguimos, vendiendo por medio digitales, encontrando nuevos problemas y nuevas soluciones. Tenemos que adaptarnos a todos los cambios, renovarnos o morir.

Cierto, no me he presentado. Soy Caridad Olguín, fundadora de Grafink. Vendemos productos personalizados, seguramente vieron playeras con la leyenda: "El coronavirus arruinó mi cumpleaños" y se preguntaron ¿Quién vende eso en plena pandemia? Exacto éramos nosotras.

No le tengan miedo al cambio, siempre hay algo bueno detrás de tanta incertidumbre. No me gusta pensar en "lo bueno que nos pasó gracias al covid", porque no deja de ser una desgracia en la que vimos a mucha gente partir.

Sin embargo, en esa desgracia logramos salir adelante, en el tiempo que teníamos "de más” hicimos nuestra página web, lanzamos por fiiin nuestra línea de cajas, los clientes se sorprenderían de saber que llevaban un año guardadas en la bodega y por falta de tiempo no ejecutábamos ese proyecto.

Le pusimos más atención a los detalles, a nuestros empaques. Ahora la gente nos identifica por una frase nacida en la pandemia "Hecho con amor", les juro que nunca habíamos trabajado con tanto amor.

Pudimos simplemente no hacer nada de eso y cerrar, sentarnos a llorar, ver los días pasar, culpar al murciélago de la desgracia. Pero preferimos aceptar el cambio, adaptarnos a el y ponernos creativos.

Y si todo lo anterior hubiera fallado... no pasa nada, volvemos a empezar.

El destino tenemos que crearlo, las buenas y malas rachas estarán ahí siempre.  Que NADA los detenga, hagamos las cosas con amor para que la vida fluya y que nada influya.

   

 

 


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